Sus Majestades Melchor, Gaspar y Baltasar:
Quiero agradeceros haber renovado la cita con infinidad de ñiñas y niños, abuelas y abuelos, adultos, mamás y papás... Gracias por responder a todas las cartas cargadas de deseos e ilusiones.
Felicidades a todos los responsables que han llevado a cabo los actos conmemorativos del 50 aniversario de la Cabalgata de Reyes de Alcalá de Guadaíra. El broche final con el transcurrir del cortejo en la tarde del 5 de enero, ha sido memorable. Vuestro esfuerzo ha merecido la pena.
Que suerte hemos tenido este año habiendo podido disfrutar de cuatro magníficos cortejos reales, resultados de un trabajo incansable de muchas personas que lo hacen para mantener viva la ilusión de todos los niños y niñas de Alcalá.
A los responsables de tan ardua labor quisiera llevar mi reflexión. He observado que cuando se tiran regalos y otros objetos al público, distinto a los caramelos, el interés que éstos despiertan van acompañados de empujones, atropellos, vocerios y otros actos violentos que hacen peligrar la integridad de los verdaderos protagonistas de estos días, los niños y niñas. Además, solapan todo el colorido y la brillantez del trabajo artístico que presenta cada carroza.
Cuando se hacercan los tronos de Sus Majestades, los padres tenemos que proteger a nuestros pequeños impidiendo que ellos puedan ver a sus adorados personajes, situarse cerca para poder contemplarlos bien, se convierte en un acto de alto riesgo.
Sustituir la tirada de los regalos por golosinas masticables y gominolas, puede ser una posible solución para evitar tanto caramelo partido que queda esparcido por las calles a merced de las suelas de nuestros zapatos, del trabajo de los operarios de los alcores y de las escobas de los hogares alcalareños.
...Con esto sólo pretendo, querido Reyes Magos, haceros llegar la humilde opinión de una persona que siempre os seguirá con mucha, mucha ilusión.
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